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Médicos y cirujanos

Cirugía oncoplástica: la innovación de las técnicas

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Pietro Ferrando, cirujano plástico y oncoplástico del Departamento de Cirugía Plástica de la Unidad de Mama de la Ciudad de la Salud y la Ciencia de Turín, nos cuenta cómo la colaboración con los pacientes y la evolución de las técnicas oncoplásticas ayudan a conseguir buenos resultados, como menos complicaciones, en la lucha contra el cáncer de mama.

La cirugía oncoplástica es un método quirúrgico que se propuso en los años 90 y que consiste en combinar la cirugía no destructiva del cáncer de mama con técnicas de cirugía plástica. El objetivo es lograr la extirpación del tumor con márgenes de resección mayores que con la cirugía conservadora. De este modo, se puede conseguir un resultado estético similar al que se espera de las técnicas de cirugía plástica diseñadas exclusivamente con fines funcionales y estéticos.

En todo caso, siempre hay que tener en cuenta los factores de riesgo de cada paciente con un cribado inicial antes de realizar una operación; la oncoplastia se aplica generalmente como técnica cuando la lesión es monofocal, y este es el principio básico por el que nació. Además de la localización de la masa, hay que tener en cuenta otras características, como la forma y la conformación de la mama y la relación entre su volumen y el del tumor. La combinación de los tres elementos determina cuál de las técnicas es la más adecuada a utilizar; se puede realizar una oncoplastia de primer nivel, cuando de forma más académica se define un 20 % de tejido extirpado, mientras que en el segundo nivel se extirpa del 20 al 50 % de tejido. Luego está el uso de otras técnicas como las que recuerdan a la mastoplastia reductora, más características de la mastoplastia de nivel 2. Básicamente, la oncoplastia puede aplicarse en estas ocasiones, o así se pensó inicialmente.

En 2019 se introdujo la oncoplástica extensiva, es decir, una aplicación de las técnicas oncoplásticas que también puede aplicarse a enfermedades multicéntricas multifocales, carcinomas extensos y formas de enfermedad localmente avanzadas, por lo tanto, también a tumores que antes no se pensaba que pudieran atacarse con este método. En la actualidad, esta técnica debe aplicarse de forma focalizada y teniendo la garantía del posible resultado, especialmente oncológico, en cuanto a la eliminación del tumor.

La terapia de presión negativa de un solo uso reduce las complicaciones en las operaciones de cáncer de mama. Este método consiste en la aplicación de un apósito cerrado que crea una barrera completa entre la herida y el entorno exterior. Se produce una disminución de la tensión a nivel de la incisión, una reducción de la acumulación de líquido por debajo de la incisión y una estimulación del sistema linfático, que drena más líquido y reduce el edema. Además, esta terapia conlleva una reducción de las complicaciones generales y también de aquellas relacionadas con la muerte de la piel, que se produce a nivel de los colgajos de la mastectomía. También hay menos necesidad de reintervenciones y un tiempo medio de drenaje más breve.

Todos los cuestionarios administrados, tanto objetivos como subjetivos, mostraron que el uso de presión negativa en una herida quirúrgica cerrada es capaz de mejorar el resultado. Esto conduce a un mejor camino de curación y produce un resultado más estable. En términos de calidad de vida, el resultado es percibido mejor por el paciente.

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