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Médicos y cirujanos

Gran diástasis: una crónica anunciada

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Gran diástasis

«La gran diástasis no es un fenómeno que ocurre de la noche a la mañana.» El Dr. Alessio Caggiati es especialista en cirugía plástica y estética. Ha llevado a cabo más de 10.000 operaciones quirúrgicas y trata la gran diástasis, fenómeno que provoca un distanciamiento significativo entre los rectos del abdomen.
Caggiati explica: «La gran diástasis es un fenómeno progresivo, al que se llega en el transcurso de algunos años». Este mayor distanciamiento de los dos rectos abdominales resulta de una pequeña distensión inicial de la faja abdominal que se descuida o no se diagnostica.

Gran diástasis: a qué se debe

El Dr. Alessio Caggiati es especialista en cirugía plástica y estética

Esta patología puede estar provocada por dos factores: uno de carácter genético y otro de carácter parafisiológico. «En el primer caso, hay una alteración en la composición de la faja abdominal —explica el médico— por falta de aminoácidos.» 

El segundo caso, por el contrario, ocurre en el embarazo cuando la pared abdominal sufre un estrés intenso y la faja abdominal puede experimentar una distensión en principio temporal. 

«Otro desencadenante —sigue Caggiati— es hacer demasiada actividad física durante el último trimestre del embarazo.» En la primera fase, de hecho, se recomienda practicar deporte porque la pared abdominal no sufre ningún estrés. Sin embargo, en el último período no se recomienda exagerar con la actividad física porque ya existe un estrés en la pared debido al volumen del embarazo avanzado.

«Tener una diástasis posparto —aclara el médico— es del todo normal. El diagnóstico, de hecho, se produce al menos después de un año.» 

Contener la gran diástasis en el embarazo

Durante este período, se puede recurrir a diversas soluciones para tratar de curar la diástasis. Después, si ninguna surte efecto, se puede contemplar una intervención quirúrgica. La operación puede durar unas horas si además se llevan a cabo a la vez otras intervenciones estéticas. Tras haber pasado por el quirófano, recomendamos un período de descanso total de al menos 15 días y la vuelta a la vida normal después de tres meses.
«Estoy en contra de dar de alta a la paciente de inmediato —afirma el cirujano—, incluso si la regresión de los síntomas es bastante rápida.» Se recomienda pasar la noche en el hospital porque se recibe seguimiento, mientras que en casa podrían surgir complicaciones —como un sangrado postoperatorio, provocado por un cambio de presión debido a múltiples factores—. 

El uso de soportes postoperatorios también es fundamental para la rehabilitación del paciente porque ayudan a estabilizar el resultado de la operación.
«Cuando reducimos muchos centímetros la circunferencia —añade Caggiati—, hay un aumento de presión en el abdomen, por lo que cuesta respirar.» En este caso, se recomienda utilizar la prenda incluso antes de la operaciónpara favorecer la respiración torácica —en vez de abdominal— para que la paciente se vaya acostumbrando al cambio.

Origen de las molestias de la gran diástasis

Faja abdominal postoperatoria

«No hay síntomas específicos —aclara el cirujano—; son comparables tanto en incidencia como en frecuencia con los que presentan las mujeres tras dar a luz”. Por ejemplo, los trastornos urinarios pueden ocurrir porque cuando los músculos rectos ya no funcionan en paralelo, se pierde la función de contracción de la vejiga.
La gran diástasis también afecta la postura erguida. Los problemas de equilibrio ocurren debido a una desalineación entre los rectos abdominales y los músculos que están a lo largo de la columna. Debido a la diástasis, los músculos se vuelven menos eficientes, lo cual puede provocar un desequilibrio entre los dos sistemas musculares.

La diástasis es una enfermedad que no tiene síntomas bien definidos y que muchas veces puede quedarse sin diagnóstico. «Desde el punto de vista científico —indica Caggiati—, no existe una clasificación de la diástasis.» 

Hay que tener en cuenta el aspecto clínico de la patalogía, su evolución y la repercusión que tiene en la intervención quirúrgica. La clasificación debe ser en relación a los riesgos y beneficios, porque no todos las pacientes necesitan la operación.
De hecho, cuanto menos grave sea la diástasis, menos cirugía se necesita.

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