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Médicos y cirujanos

La cirugía plástica de Marco Klinger: 0-0 pelota al medio

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La cirugía plástica es una mezcla de cerebro, manos y bisturí.

La gran experiencia de Marco Klinger, profesor de Cirugía plástica reconstructiva y estética en la Universidad de Milán. Una carrera que se basa en la empatía, la profesionalidad y las ganas de mejorar siempre, a pesar de los grandes éxitos ya alcanzados. En esta entrevista, el profesor habla de la importancia de establecer una relación con la paciente y sentir su problema como si fuera propio. De esta manera, de hecho, hace falta ver las cosas con la misma perspectiva para obtener un buen resultado, especialmente cuando se trata de una reconstrucción mamaria.

El proceso de reconstrucción mamaria explicado por Marco Klinger

Profesor Marco Klinger

«La reconstrucción mamaria tiene una gran relevancia psicológica —explica el profesor— porque brinda a la mujer la oportunidad de volverse a reconocer a sí misma.» De hecho, esta intervención es fundamental porque prepara a la paciente para recibir el tratamiento, lo que influye de manera positiva en el resultado.

«El profesor Umberto Veronesi fue uno de los primeros en sugerir dar de alta a las pacientes ya reconstruidas», explica Klinger. Después, muchos médicos siguieron esta sugerencia, aunque la reconstrucción representa un desafío para los cirujanos.

«No es fácil tener un resultado inmediato después de la cirugía —explica Klinger— pero siempre tranquilizo a mis pacientes que se someterán a una reconstrucción.» 

En efecto, la reconstrucción es más fácil en los casos en los que se lleva a cabo la cuadrantectomía, mientras que es más difícil en los casos raros en los que se efectúa una mastectomía. «La mastectomía con preservación del pezón implica la extirpación de toda la glándula mamaria —detalla el profesor—, por lo que es necesario evaluar si la paciente posee las cualidades anatómicas para que se pueda recurrir a una prótesis.»

Hay que evaluar bien la situación, sobre todo en los casos en que la paciente es diabética o fumadora, y decidir si merece la pena hacer una reconstrucción inmediata, quizás con un expansor.

«Es un camino lleno de baches —avisa Klinger— y ser empático con la paciente es esencial.» Las cicatrices de la intervención también cobran una gran importancia. Si el tumor está circunscrito, se puede extirpar con un acceso periareolar y así producir una pequeña cicatriz. Este procedimiento puede efectuarse gracias a las técnicas prestadas de la cirugía estética.

Durante la cirugía de reconstrucción mamaria, también es fundamental actuar sobre el pecho sano para mantener el equilibrio entre los dos. «En el caso de que se pueda extirpar solo el cuadrante enfermo —precisa el profesor—, también se puede extirpar una parte igual de la mama sana para mantener el equilibrio entre los pechos.»

En el caso de una mastectomía, en cambio, puede ser necesario llevar a cabo o bien una mastopexia o bien una reducción significativa del otro pecho.

«En algunos casos es necesario sobrecorregir desde el principio —explica Klinger— para llegar a una situación de simetría.»

Cirugía plástica: entre sueño y realidad

«Abordo las cirugías con una perspectiva global —continúa Klinger—; esto es lo bonito de la cirugía estética, da igual de qué intervención se trate.» El cirujano plástico, en efecto, debe reproducir la concavidad y la convexidad del pecho y, sobre todo, debe predecir lo que sucederá a continuación. «El enorme número de intervenciones quirúrgicas que he efectuado hasta la fecha —continúa Klinger— me ha permitido aprender a hacer mi trabajo mejor y más rápido.» 

También es importante que se establezca empatía con la paciente: «Yo también tengo que enamorarme de la paciente —explica Klinger— y cuando nos entendemos bien, su problema se convierte en el mío y sé que el resultado será sorprendente.» 

Algunas pacientes traen consigo una foto como refuerzo, que puede ser funcional a la intervención, tras recibir la aprobación del cirujano. En otros casos, sin embargo, las solicitudes pueden ser exageradas. Para que la relación sea buena, ambas partes tiene que apreciarse de manera mutua —concluye el profesor—. Si no hay química en el segundo minuto, hay que volver a empezar todo desde cero.» En este caso, el profesor recomienda esperar dos meses y luego volver a evaluar la intervención, para reiniciar el proceso juntos con la cabeza fría.

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