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Médicos y cirujanos

Cáncer: un mensaje de esperanza en la semana dedicada a la prevención

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La Dra. Barbara Cagli, jefa de cirugía plástica y estética de la Unidad de mama del Campus Biomédico de Roma, comparte un mensaje de esperanza: «Me gusta pensar que el cáncer de mama siempre es operable.»

En la entrevista con los periodistas de Revée, durante la semana dedicada al proyecto Just The Woman I am, tranquiliza a las pacientes que empiezan el proceso de terapia en su unidad especializada en cáncer de mama. De hecho, las estadísticas indican que 1 de cada 8 mujeres puede desarrollar cáncer de mama, pero las tasas de curación y supervivencia respecto a años atrás han aumentado de manera significativa, sobre todo en las pacientes atendidas en unidades de mama.

Cáncer de mama y proceso terapéutico

La Dra. Barbara Cagli, jefa de cirugía plástica y estética de la Unidad de mama del Campus Biomédico de Roma.

Durante los últimos 40 años, el cuidado del bienestar psicológico y físico de las mujeres ha cobrado cada vez más importancia. Es por esto que a la mastectomía se asocia cada vez más la intervención quirúrgica de reconstrucción mamaria, que puede ser de tres tipos: autóloga, heteróloga e híbrida. En el primer caso, «se reconstruye la mama de la paciente con sus propios tejidos —explica el doctor Cagli—, que se pueden tomar del abdomen o de la región dorsal».

La intervención heteróloga, en cambio, consiste en usar un cuerpo externo que actúa como dilatador de la piel. Las prótesis implantadas pueden ser redondas o anatómicas, es decir, tienen una mayor expansión en la parte inferior, al igual que la mama femenina natural.

«La reconstrucción híbrida —añade el cirujano— recurre tanto a las prótesis como a los tejidos de la paciente.» En este caso, de hecho, las prótesis son la base de la reconstrucción, que se sostienen con tejidos como la grasa o el músculo dorsal ancho.
La reconstrucción ocurre, en la mayoría de los casos, justo después de que se extirpa la glándula mamaria. Si el tumor está confinado a un solo cuadrante de la mama, se puede llevar a cabo una cuadrectomía localizada. En este caso, la reconstrucción se efectúa moviendo los tejidos de un cuadrante de la mama al otro.

La recuperación postoperatoria

La recuperación postoperatoria después de la intervención es compleja. La paciente se somete a dos intervenciones quirúrgicas: extirpación del cáncer y reconstrucción. Se requiere reposo absoluto durante las primeras cuatro semanas, sin esforzar los brazos.

Continúa Cagli: «Aunque los cortes de la intervención son pequeños, aun así se extrae una glándula entera, por lo que es necesario permitir que los tejidos se adapten a la nueva condición. También se eliminan los vasos que nutren la glándula, por lo que es importante hidratar bien la piel

También es necesario cuidar las cicatrices aplicando geles específicos. «No es fácil pedir a las pacientes que masajeen la cicatriz enseguida —explica Cagli—; no es una carrera, cada paciente necesita su tiempo.»

Debemos adaptarnos al cambio sin prisas y sobre todo considerar que una mama reconstruida nunca será como un pecho natural. Por eso, es imprescindible que las pacientes vuelvan a encontrar un equilibrio y la reconstrucción les ayuda mucho en ese sentido.

La importancia de las unidades de mama y la prevención

Las unidades de mama son esenciales en la lucha contra el cáncer. Están compuestas por numerosos profesionales que apoyan a las pacientes a lo largo de todo el proceso.

«Las unidades de mama juntan las competencias de numerosos especialistas —explica la doctora— creando un equipo que compite por ofrecer un cuidado excelente a nuestras pacientes”.

Las unidades de mama son centros especializados formados por psicólogos, enfermeros, oncólogos, radioterapeutas, radiólogos, fisioterapeutas y muchos otros profesionales. Están muy extendidos por toda Italia y las tasas de curación en estas unidades son muy superiores a las de los centros no especializados.

Otro aliado importante en la lucha contra el cáncer es la prevención. «No debemos tenerles miedo a los controles rutinarios —explica el Dr. Cagli— porque nos salvan la vida.»

Para las mujeres que han cumplido 40 años, se recomienda hacerse una mamografía o una ecografía una vez al año. Sin embargo, estas son solo directrices generales, porque para aquellas con antecedentes familiares de cáncer de mama, es recomendable hacerse controles de mama incluso antes de los 40 años.

También aquellas que se someten a una mastopexia o mamoplastia deberían solicitar una visita preventiva para comprobar el estado de salud del pecho. «Las propias intervenciones de cirugía plástica y estética pueden ser un momento de prevención —especifica la doctora— y operamos solo si estamos seguros de que no hay problemas.»

La prevención, el trabajo de las unidades de mama y la operación quirúrgica son los pasos fundamentales en la lucha contra el cáncer de mama.

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