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Médicos y cirujanos

Cáncer de mama: un viaje para volver a nacer

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Cáncer de mama

El cáncer de mama puede convertirse en algo valioso.

La Dra. Gretha Grilz, especialista en cirugía plástica y cirujano en la Unidad de mama del hospital Cottolengo de Turín (Italia), cuenta cómo muchas mujeres curadas de cáncer lleven con orgullo las cicatrices de la intervención.

En la región del norte de Italia de Piamonte se registran unos 4.000-4.500 casos nuevos por año; esto significa que 1 de cada 8 mujeres puede recibir un diagnóstico de cáncer de mama. Aunque las cifras van aumentando, la tasa de curación es muy alta. De hecho, las mujeres que se recuperan son hasta el 90% del total. Estos datos alentadores son el resultado del importante trabajo de diagnóstico preventivo y precoz.

Los factores de riesgo y el trabajo de las unidades de mama

Hay múltiples factores que pueden aumentar el riesgo del cáncer de mama. Puede ser factores relacionados con la edad, reproductivos, hormonales, dietéticos y metabólicos o hereditarios. Tener un estilo de vida saludable, eliminar el azúcar y hacer ejercicio de manera constante también puede ser una excelente manera de prevenir esta enfermedad.
«Estudios científicos muestran que las mujeres que más siguen estas recomendaciones —explica el cirujano— presentan un riesgo un 40% inferior de desarrollar este cáncer.»

«El cáncer de mama puede convertirse en algo valioso.» La Dra. Gretha Grilz, especialista en cirugía plástica y cirujano en la Unidad de mama del hospital Cottolengo de Turín (Italia), cuenta cómo muchas mujeres curadas de cáncer lleven con orgullo las cicatrices de la intervención.
Dra. Gretha Grilz, especialista en cirugía plástica y cirujano en la Unidad de mama del hospital Cottolengo de Turín

Sin embargo, la prevención no puede ser la única forma de tratar esta patología mamaria. Es por esto que las unidades de mama desempeñan un papel esencial. Estos centros especializados son un modelo de asistencia específica para el diagnóstico, tratamiento y rehabilitación psicofísica de la mujer.

«Para las pacientes, que les atienda un equipo multidisciplinario especializado —cuenta el médico— es motivo de tranquilidad.» La terapia comienza cuando el radiólogo proporciona el informe de la biopsia. Posteriormente, la enfermera se hace cargo de la paciente para evaluar el cuadro clínico general. Luego se propone la terapia, que debe ser aprobada y compartida por todo el equipo multidisciplinario.»

La terapia puede ser neoadyuvante —es decir, para llevarse a cabo antes de la cirugía— o quirúrgica. Si se opta por esta última opción, un mes después de la operación, se revalúa la paciente para iniciar el proceso de fisioterapia y el tratamiento de cicatrices.

«En el primer mes después de la intervención es necesario llevar el sujetador postoperatorio las 24 horas del día. Luego se le enseña a la paciente cómo tratar las cicatrices durante los próximos tres meses. Es fundamental utilizar un producto que las ablande para evitar que se formen adherencias», explica el cirujano.

Cirugía conservadora o radical

El tratamiento estándar del cáncer de mama implica una operación quirúrgica conservadora, que consiste en la extirpación solo de la parte enferma, acompañada de la radioterapia.

«La cirugía conservadora ha avanzado mucho —explica la doctora— y puede hacer uso de técnicas de oncoplastia.» Este método es más avanzado que los tradicionales, ya que implica un profundo conocimiento de la cirugía plástica y lleva a cabo incisiones con un resultado agradable.

La doctora explica: «Extirpar el tumor y salvaguardar la integridad corporal de la paciente son los principales objetivos que perseguimos en la planificación quirúrgica. Por ello, la presencia de un cirujano plástico en el quirófano es fundamental, tanto si se trata de una intervención conservadora como una cirugía radical».

En este segundo caso, que afecta al 25% de los diagnósticos, se extirpa toda la glándula mamaria. Sin embargo, es posible efectuar una mastectomía conservadora, preservando el manto cutáneo, que es útil para la reconstrucción.

De hecho, en ambas intervenciones existe un proceso reconstructivo: «A la paciente también se le ofrece la simetrización de las mamas, que no solo tiene un valor cosmético, sino también funcional».

Renacer tras el cáncer

«La apariencia del pecho y su belleza representan un aspecto fundamental de la identidad de una mujer», destaca la doctora. Por este motivo es necesario operar con una visión global sobre la patología mamaria y considerar también las numerosas implicaciones psicológicas para la paciente.

El cáncer de mama, de hecho, afecta las relaciones afectivas, laborales y sociales, lo que compromete la calidad de vida de muchas mujeres. La enfermedad es un trauma que introduce un elemento disruptivo en la vida que la paciente tenía antes.

«El proceso de curación ayuda a volver al día a día, a tener esperanza y a planear el futuro. Al final del viaje —concluye Grilz— es como si la paciente volviera a nacer.»

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